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Por eso no tengo ningún problema con las mujeres que toman la decisión políticamente correcta de no perder peso porque no quieren adherirse a los paradigmas corporales de los medios de comunicación y de la mayoría de los hombres. Sin embargo, no coincido con la idea de que el tamaño corporal es simplemente una elección individual o una consecuencia de tus genes, y de que la gente gorda se sentiría bien si la sociedad solo dejara de «oprimirla» para que pierda peso.
Estoy en contra de cualquier forma de discriminación; sin embargo, las personas obesas no están tan oprimidas por la sociedad como por la grasa adicional que cargan en sus cuerpos. La evidencia médica es clara, a pesar de lo que sea políticamente correcto: el exceso de peso es un riesgo para la salud, así que —según mi opinión— la segunda razón para perder peso es la más importante.

Después de todo, no te importará cómo luzcas cuando estés muerto. Los efectos negativos para la salud son muchos: mayor riesgo de enfermedades cardíacas, apnea del sueño, diabetes, enfermedad del hígado graso, gota, artritis, accidente cerebrovascular, hipertensión, algunos tipos de cáncer, cálculos biliares, lesiones por caídas y más. Las mujeres obesas tienen el doble de riesgo de sufrir coágulos de sangre en los pulmones cuando están embarazadas, lo que puede ser fatal.

Los obesos tienen mayores riesgos durante cirugías, porque incluso los procedimientos más sencillos se vuelven difíciles. Recientemente, leí un libro fascinante llamado HOW NOT TO DIE, escrito por la Dra. Jan Garavaglia, una examinadora médica con mucha experiencia que realizó miles de autopsias. Jan explica que los cuerpos obesos que examina tienen el corazón agrandado, gránulos amarillos de colesterol en las arterias coronarias y divertículos en el colon.

La obesidad es una condición médica relacionada con la resistencia a la insulina, y también una causa de esta afección La investigación médica actual demuestra que muchas enfermedades que consideramos individuales son en realidad manifestaciones relacionadas con la resistencia a la insulina causada por comer demasiados carbohidratos y por mantener el cuerpo en un estado de inflamación permanente. Tengo una amiga que trabajó por mucho tiempo en una agencia de seguridad social tomando solicitudes para pensiones por discapacidad. Me dijo que, cada vez que una mujer obesa se sentaba en su escritorio, podía adivinar cómo sería su solicitud: artritis, hipertensión, diabetes y, en casos más avan- zados, problemas cardíacos o cáncer. Dice que conectó estas enfermedades mucho antes de que la ciencia mé- dica comenzara a hablar acerca del síndrome metabólico o síndrome X.

Quienes comienzan programas de dieta como los de Weight Watchers o Jenny Craig, compran libros sobre dietas o se inscriben en clínicas de hipnosis para perder peso son, en su mayoría, mujeres. Por esto, muchos expertos piensan que son principalmente las mujeres quienes quieren perder peso. Yo creo que esto es una verdad a medias. Los hombres también quieren perder peso, pero le dicen «construir mús- culo» Sospecho que muchos hombres también quieren verse mejor y mejorar su salud, pero son menos propensos a buscar ayuda (así como las mujeres también van más al médico que los hombres).

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